Ming Sam – Patriarca Moy Yat

PATRIARCA MOY YAT – MING SAM 

por el Gran Maestro Leo Imamura

Ming Sam de Moy YatHace exactamente 15 años inicié una nueva etapa en la relación con mi si fu, el Patriarca Moy Yat. Gracias a su capacidad visionaria, se anticipó a varios escenarios que a lo largo de este período se fueron configurando de manera natural y condicionada.

Uno de los puntos más difíciles para mí fue el momento en que mis to dai se convirtieron en si fu y, así, mi familia se convirtió en un clan.

El Patriarca Moy Yat, mi si fu, con su experiencia de haber sido un si fu joven con mucha intervención de sus si hing en su familia, así como el de haber sido un si gung distante antes de salir de Hong Kong y un si gung próximo meses después de llegar en New York, se dio cuenta de que mi liderazgo tan “exitoso” de la familia Moy Yat Sang enfrentaría dificultades cuando ella se convirtiera en un clan. Por eso, él me avisó de la importancia de que estábamos muy próximos a esta futura etapa de mi viaje.

“… Y no se olvide que usted aún es mi discípulo!”, dijo en una de nuestras conversaciones.

Sam FaatEso sonó como una advertencia para el futuro “si gung Leo Imamura”. Después de todo, cuando un discípulo inicia sus actividades como si fu acaba olvidándose de evolucionar la relación como to dai y eso podría comprometer su proceso de “Desarrollo” humano, o sea, la capacidad de retirar las capas que cubren su humanidad e impide la evaluación apropiada de una situación. El Patriarca Moy Yat lo llamaba Ming Sam.

Yo afortunadamente pude pasar por esta fase inicial, pero la nueva etapa sería un reto mayor: Cómo evolucionar mi relación con el Patriarca Moy Yat, cuando yo esté, actuando como si gung. Y él lo sabía.Patriarca Moy Yat con el Gran Maestro Leo Imamura

En 2003, cuando mi familia se convirtió en un clan, varios retos se manifestaron como mi si fu me había anticipado y TODOS por falta de mi desarrollo humano. En ese momento de gran dificultad, tuve que aprender a acercarme a él a partir de su memoria; y no de la mía. Sin el proceso de Ming Sam, yo iba a cultivar la memoria del Patriarca Moy Yat a partir de lo que me gustaría que fuera y no de lo que él había legado para nosotros.

En este aniversario de los 15 años de su cambio de estado de manifestación, el legado del Patriarca Moy Yat se encuentra en una posición privilegiada. Y yo, como su díscípulo, espero participar de manera apropiada de su salvaguarda para las generaciones futuras.

Por último, en este día de reflexión, espero que mis discípulos, cada uno a su manera, pueda encontrar el camino de la evolución de su proceso de Ming Sam. Pero… ¡Siempre juntos!

Leo Imamura

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