La experiencia en Wing Chun, comprometerse con uno mismo

Experiencia de Jose Manuel Casanueva en el nivel básico del Sistema,

»Siu Nim Tau», en el marco de acceso al nivel intermedio, ‘‘Cham Kiu».

José Casanueva practicando Wing chunHan pasado dos años desde que conocí al Maestro Marcelo Navarro y algo menos desde que le empecé a llamar Si fu. Dos años no es mucho tiempo en el proceso de aprendizaje de un Arte Marcial a mi parecer. Sin embargo, percibo ese primer día como algo muy, muy lejano. ¿Por qué? Porque siento que han pasado muchas cosas… en mí, en mi familia Kung Fu y en nuestro Mo Gun (escuela).

Nuestro Mo Gun se ha transformado en un palacio digno aparecer en una película de Bruce Lee, excepto por la televisión de sesenta pulgadas.

Nuestra familia Kung Fu ha crecido de forma sólida y espectacular. Espectacularmente por el número de personas que ha venido en este tiempo. Sólidamente por la calidad de estas personas, calidad determinada por nuestra voluntad de aprender nuestro Sistema. Porque tanto para aprender Ving Tsun (Wing Chun / Wing Tsun), como para formar parte de nuestra familia, hay que estar dispuesto a crecer desde un punto de vista humano. Ésto implica un valioso trabajo de puesta en cuestión de una serie de creencias y esquemas que todos llevamos anclados de forma más o menos visible.

¿El objetivo? Entender una forma de pensamiento muy diferente a la nuestra, asimilar el contexto oriental que dio nacimiento y apreciar este tesoro que tenemos la suerte de guardar, compartir y disfrutar.

En lo que a mí se refiere, destaco entre otros el hecho de haber entendido el verdadero significado de la palabra compromiso. He vivido un proceso maravilloso: el de ver que el auténtico compromiso es conmigo mismo, el de sentir que el primero al que tengo que rendir cuentas es a mí mismo. Porque nadie mejor que yo mismo para saber lo que realmente quiero. Cuando sabes lo que realmente quieres, nada te puede parar. Las dificultades te hacen crecer. Aquí, aprendiendo Ving Tsun, y en cualquier faceta de la vida, aprendiendo a ser feliz.

Para terminar, voy a mencionar a algunas de las personas que han dejado huella en mí a lo largo de este aprendizaje:

– En primer lugar a nuestra Si Je (hermana mayor) Vanesa y a todas las hermanas de nuestra familia.

– A Rodrigo, porque hemos conseguido conectar nuestro Luk Sau (dispositivo del primer nivel del Sistema, Siu Nim Tau).

– A Alex, por tu suavidad al entrenar

– A Pedro Moreno, Santos, Carlos y Pablo Medina por los ratos tan alegres que he pasado con vosotros.

– A Jorge Fernández y a Dani Galindo por las interesantes conversaciones.

– A Pablo Macías por la caña que me has metido. Y me quedo con una frase: ¡Eres muy gracioso!

– A Manuel, por tu incansable e ilusionante entrega. Y me quedo con una frase: ¿Ha sido legítimo, o has forzado?

– A Joaquín, por saber conjugar humor, seriedad, fuerza y suavidad. Y me quedo con tu manera de responder a las preguntas técnicas: ¿Tu qué crees? Podría ser esto. Y también podría ser aquello. No sé.

– a Pedro Alcázar, tu humildad y cariño al compartir tu experiencia. Y me quedo con una frase: Para mí, es el arte de los codos bajos.

– a Gabriel, por tu rigor y seriedad al transmitir tu conocimiento. Y me quedo con una frase: ¡Pero mira que eres burro!

– a nuestro Si fu Marcelo, por tu sensibilidad a la hora de mostrarme el Sistema, respetando mis tiempos y mi naturaleza. Y me quedo con una frase: ¡We are Ving Tsun men!

– a nuestro Si Gung Leo Imamura, y me quedo con una frase: El Kung Fu de más alto nivel es el Kung Fu de pareja.

– al Gran Maestro Moy Yat, y me quedo con una frase: El propósito del Ving Tsun Kung Fu es guiarte para que seas libre y estés relajado.

– al Patriarca Ip Man. Pertenecer a su linaje Kung Fu es para mí un sueño hecho realidad.

 Y os dejo una última frase, especialmente a los que lleváis menos tiempo, por si os la queréis quedar: «Confía en tu Si Fu, confía en el Sistema»