Equilibrio personal en Ving Tsun / Wing Tsun

Experiencia de Jose María Pérez en Ving Tsun Experience, en el marco de acceso al Sistema Ving Tsun, »Hoi Kuen».

 

Mi historia comienza cuando tenía dieciséis años, edad a la que empecé a consumir hachís y años después marihuana.

José María Pérez realizando su Siu Nim Tau de Ving Tsun

José María Pérez realizando su Siu Nim Tau de Ving Tsun

En Enero de 2011, empecé a tener pensamientos psicóticos los cuales desembocaron casi un año después en manías obsesivas, lo cual me llevó a iniciar un proceso psiquiátrico ese verano. Todo empezó porque yo comprendí que algo muy concreto, que tiene que ver con una agresión, le podía pasar a alguien a quien quiero mucho y que es de vital importancia en mi vida. Esto me hizo entrar en pánico. Intenté olvidar esto que tanta ansiedad y sufrimiento me e causaba pero, viéndome incapaz, decidí enfrentarlo a través de aprender Artes Marciales, ya que así podría proteger a esa persona.

 Al cabo del tiempo empecé a entender que la predisposición que tengamos hacia las cosas no tiene porqué influir en el resultado esperado, lo cual me hizo comprender que yo no podría proteger a nadie, quizás ni a mí mismo. Esto fue lo que me llevó a buscar una escuela de Ving Tsun (Wing Chun / Wing Tsun) en Madrid tras acordarme del Patriarca Ip Man, al cual había visto en las películas. Así fue como encontré la Web de esta escuela.

Todo cambió después de leerla. Me llamó la atención tanto el linaje que tenía como la ausencia de competiciones, ya que acabé harto de competiciones tras los 8 años que practiqué Judo (Yudo). Esto me demostró la humildad y el amor que Si fu tenía por esto, aunque no lo conociera entonces. También me captó algo que me hizo vislumbrar que esto me podía ayudar más allá del Arte Marcial como modo de combate, algo que me podía ayudar con mis problemas psicóticos. Ese algo fue el enfoque de aplicar Kung Fu a los aspectos cotidianos de la vida, algo que desconocía por completo hasta ese momento.

Realicé el Ving Tsun Experience en verano de 2011 y, una vez finalizado, empecé a trabajar para poder costearme el primer nivel del Sistema. Trabajar no me vino nada bien, ya que no tenia la cabeza bien para ello. En Junio me despidieron, fue entonces cuando mi psiquiatra pudo empezar a ayudarme. Aunque pasé un verano un poco duro, me sirvió para tomarme un respiro y enfocar las cosas de otra forma.

A finales de Agosto llamé de nuevo a mi Si fu Marcelo y concerté una nueva entrevista, a la que acudí con mis padres. El confió en mí dándome la oportunidad de retomar mi aprendizaje, a pesar de mi pésimo estado, ya que con toda la medicación que estaba tomando tenía el aspecto de un zombie. A partir de aquí, todo fue a mejor. Poco a poco fui quitándome las manías hasta el día de hoy, en el que puedo decir que las he anulado casi por completo. Tan solo me faltaba un pequeño empujón para dejar de consumir cannabis, lo cual conseguí hace unos meses. Desde entonces he mejorado mucho como persona y he comprobado que mis problemas mentales han disminuido notablemente, ya que se agravaban gracias al consumo.

 Ahora quisiera relatar detalladamente como me ha ayudado el proceso que llevé a cabo durante mi Ving Tsun Experience:

 Primero quiero hablar de la experiencia que tuve en verano de 2011:

     La primera clase me dejo fascinado al aprender la postura inicial Yi Ji Kim Jeung Ma (posición de enraizamiento), ya que es una postura bien estructurada y sin puntos débiles: con los pies hacia dentro, lo que permite dirigir el peso hacia el centro, a parte de un soporte estable e inamovible junto a las rodillas dobladas que permiten a su vez poder generar energía; y por último, la postura de los brazos que permite tenerlos firmes e inamovibles. Sobre todo me impresionó cuando mi Si fu me intento mover cogiéndome de las manos. Pese a echar todo su peso hacia mí y empujar con todas sus fuerzas, no consiguió moverme.

 

     Las siguientes clases me sirvieron para ver las principales características de cada nivel del Sistema. Sobre todo me encantó la clase de Cham Kiu, en la que tienes que adaptarte al oponente de manera que tu llegas a golpear y el no. También me gustaron mucho las de  Luk Dim Bun Gwan, me llamo mucho la atención que en este nivel, usando lo ya aprendido en los niveles de mano vacía y en Mui Fa Jong, hay que proyectar la energía al final del palo largo siendo diez veces aquí lo que era al principio; y también me gusto la de Baat Jam Do, porque era la clase en la que se ve la patada y patee el muñeco de madera durante un  rato, y a parte de que me encanto practicar en el muñeco de madera, me llamo mucho la atención el hecho de poder sentarse y conectar sobre una sola pierna, ajustando la conexión y preparando la siguiente patada, además de ser un tipo de patada simple que no se ve venir.

Esta primera realización del Ving Tsun Experience me sirvió para entender algo mejor el Sistema, aumentando mis ganas de conocerlo y profundizar en el. En cuanto a mi desarrollo humano, me sirvió como cura de humildad puesto que aprendí que aquí no había lugar para el ego, que el único camino para aprender Ving Tsun / Wing Tsun es ser humilde y prestar atención tanto a nuestro fallo como al origen del mismo. Entonces vi que no podías engañarte como en otros aspectos de la vida y en los que decimos “yo lo he hecho bien, ha sido culpa del otro”. También aprendí la importancia que tiene el conectar en la vida con todo, para poder conocerlo y entenderlo de verdad. Al decir esto me refiero a la prestar atención a la propensión de las situaciones, ya que así podemos llegar a apreciar cuáles son las posibilidades que nos llevan actuar de manera correcta.

 En cuanto a mi segunda experiencia en Ving Tsun Experience he de decir que ha superado a la primera con creces, tanto en mi desarrollo personal como en los conocimientos sobre Ving Tsun (Wing Chun)

 Para empezar he tenido el placer de practicar con mis Si Hings (hermanos mayores) y mis compañeros del Ving Tsun Experience, ya que se crearon sesiones colectivas en las que practicas los dispositivos con todos los compañeros lo que hace que la experiencia sea más enriquecedora. En mi caso he podido ayudarles en su proceso, ya que al estar más avanzado me ví en muchos casos en la situación de movilizar a la otra persona, el cual requiere que te mucho refinamiento para conectar con la persona y percibir que estímulo necesita. Al principio creía que las sesiones colectivas con más compañeros no servían demasiado, al tiempo me di cuenta de que si servían, y mucho. El hecho de practicar con varias personas hace que tengas que adaptarte a diversas situaciones, lo que lleva a poder asentar los conocimientos.

 En cuanto a mi Kung Fu, los cuatro o cinco primeros meses estaba casi perdido, aprendía pero no conseguía encontrar mi base de sustentación, entre otras cosas porque no me lo tomaba con la suficiente seriedad. Tras dejar de fumar cannabis se produjo un cambio en mí, conseguí entender cómo conectar mi cuerpo poniendo atención a ciertos detalles que hacían que funcionara. Eso me ayudo enormemente a percibir cosas que antes no podía, como si la persona a la que movilizo esta conectada, si esta haciendo fuerza con el hombro, etc. También empecé a percibir cosas que están implícitas en la secuencia de movimientos: Qué es lo que se estudia, el por qué de ese orden o qué es lo que lleva la energía. En cuanto a los dispositivos, el conseguir sentarme y conectar me ha facilitado mucho su realización, pudiendo poner más atención en la línea central, el punto de referencia, la conexión con la otra persona y la generación de energía.

      Para finalizar, afirmo que mi experiencia en Siu Nim Do (Ving Tsun Experience) me ha ayudado muchísimo, como practicante y como persona. En principio, solo con decir que entre mi Si fu Marcelo y mi Si Hing (hermano mayor) Manuel consiguieron hacerme ver la importancia de dejar las drogas. Lo demás vino solo: soy mucho más humilde, he recuperado el ánimo y las ganas de vivir, me cuido más que antes, he recuperado las ganas de estudiar y sacar mi carrera (la cual llegué a abandonar), me ha dado esperanza y, por tanto, ganas de luchar para salir adelante.

El buen ambiente dentro del Mo Gun (escuela), el compromiso, el respeto, la amabilidad y las ganas de ayudarnos mutuamente, ha llenado mi corazón de sentimientos de respeto, cariño y compromiso hacia todos ellos. Se puede decir que entre todos me han ayudado a crecer como persona. La verdad es que ahora soy más feliz de lo que he sido en muchos años y me siento orgulloso de pertenecer a esta familia Kung Fu. Por último quiero añadir que lo que he pasado realmente no ha sido malo para mí, a pesar de la tortura mental y el sufrimiento que me ha causado, puedo decir que fue algo beneficioso y bueno ya que me trajo hasta aquí, así que puedo decir con certeza que me ha servido para bien, para crecer y evolucionar como persona.

Jose María Pérez

06/Abril/2013

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