Wing Tsun, el Arte que lleva a conocerse

Wing Tsun / Wing Chun, el Arte que lleva a conocerse 

 

Experiencia de Santos López en el Nivel Básico del Sistema Ving Tsun, ”Siu Nim Tau”, en el marco de acceso al Nivel Intermedio, ”Cham Kiu”.

Santos y su paso por Siu Nim TauComo muchos otros, yo no sabía nada de Ving Tsun (Wing Chun / Wing Tsun) hasta que ví la película de Ip Man y, la verdad, todavía no sé muy bien qué es lo que me empujó a llamar a la Moy Yat Ving Tsun,  porque ya hacía mucho tiempo que había dejado de intentar  aprender Artes Marciales. Pero cuando  conocí al Maestro Marcelo Navarro, me enseñó la energía que se mueve dentro de nosotros con un par de ejemplos prácticos y me dijo que yo también podría aprender a manejarla. Volvieron a mí aquellas ganas de aprender.

Me di cuenta de que el Ving Tsun, tal y como me lo presentó  mi actual Si fu, no se trataba sólo de una serie de técnicas de combate, si no de un viaje enfocado al conocimiento de mi propia persona a través del legado que mantiene vivo este Sistema, que  tanto necesita  de un compromiso serio con él y con nosotros mismos. Esto fue lo que me dio más ganas de aprenderlo, por el reto que suponía.

Después del curso introductorio Ving Tsun Experience (Siu Nim Do), donde ya pude apreciar una pequeña parte de lo que me esperaba, empecé el primer nivel del Sistema, Siu Nim Tau.

Comenzó mi aprendizaje de este arte que no se enseña,  lo aprendemos nosotros a base de, un error una enseñanza, otro error, otra enseñanza y así sucesivamente, siempre con la ayuda de mis hermanos Kung Fu. Creo que por eso es tan importante que estos no te digan lo que haces mal, si lo hicieran no podríamos enfrentarnos, y vencer, al que yo creo que es nuestro peor enemigo, nosotros mismos. Porque  según estoy viendo últimamente, si  alguien pierde aquí es porque no se permite ganar.

Creo que Siu Nim Tau, con su secuencia, muestra muy lenta y sutilmente a cada uno su camino, y si vas tirando del hilo, vas viendo  detalles ante ti, pistas que hablan muy bajito esperando que agudices tu atención y tu ingenio sobre todo lo que te rodea, para poder seguirlo lo mejor puedas.

Durante este período me he dado cuenta de que la secuencia tiene muchos matices imperceptibles de los que he sacado lo suficiente, como para seguir teniendo ganas de explorarla durante mucho más tiempo. Pero lo que me parece más interesante de ella es que creo que nunca llegaré a conocerla del todo, porque para  eso tendría que conocerme del todo a mí mismo y siento que al intentarlo sufriré una serie de cambios que me pondrán delante nuevos retos a superar,  que me harán cambiar y harán que la secuencia vaya cobrando, con cada cambio, un nuevo sentido cargado de nuevas enseñanzas.

En este ciclo también he comprendido que la frustración y el miedo a equivocarme que he sentido tantas veces, y que me bloqueaba a cada paso, se alimenta, en mi caso, de unas dosis desmedidas de exigencia conmigo mismo que no debo permitirme si quiero seguir creciendo.  Aunque también entiendo y siento que es normal y bueno, pasar por ese tipo de fases para poder conocerlas y poder enfrentarnos a ellas con mayor destreza. A fin de cuentas, ni la vida ni el Ving Tsun son carreras de velocidad, en todo caso, de fondo, por lo que si tengo que recomendar algo, es paciencia, porque cuando dejas de tener prisa y te relajas, se ven mucho mejor los detalles.

Como la vida misma diría yo. Esta es la razón por la que creo, que lo que estoy haciendo aquí me ha ayudado tanto a enfrentarme a una serie de problemas, que durante un tiempo bloquearon mi capacidad de poder analizarlos y encontrar alguna solución. Mis problemas no se han ido asustados diciendo ”cuidado que sabe Kung Fu”, pero si es verdad que he podido trazar un plan de defensa, que si funciona, terminará atacando, así como lo que creo que nos intenta enseñar el Ving Tsun. También es verdad que igual no funciona, pero, después de todo esto, si tengo que inventarme otro plan, me lo invento.

El caso es que creo que ahora, sin duda, me siento  más preparado para afrontar lo que venga.

Gracias a mis Si Hings  (hermanos mayores) y a mis Si Dais (hermanos menores), a unos por no enseñarme Ving Tsun (Wing Tsun o Wing Chun) y dejarme sólo ante mis  luchas internas y a otros por hacerme volver a ellas, cuando erróneamente, ya las creía ganadas.

Y gracias a Si fu,  por sus palabras de ánimo cuando más me hacían falta y por haber confiado en mí cuando yo no veía muchas opciones de poder encontrar una salida para todo lo que me estaba pasando.

 

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