Wing Tsun, Calidad humana extraordinaria

Calidad humana extraordinaria en Wing Tsun

Experiencia de Elisabeth Gray (USA) en Siu Nim Tau, en el marco de acceso a Cham Kiu.

 

Hoi Kuen de Luis MartinMi proceso de aprendizaje de Siu Nim Tau no se caracteriza por ser el más veloz de la familia Moy Ma Si Lou. En estos dos años he sido testigo de muchos hitos: la inauguración del nuevo Mo Gun (escuela), las visitas del formidable Si Gung, testimonios de hermanos como Jose Manuel y Óliver que me tocaron el alma. Y he visto como Manu ha crecido y madurado, convirtiéndose en todo un hombre que se ha ganado el respeto de todos.

Compromisos profesionales y familiares se interpusieron en mi camino, provocando una dedicación más bien inconstante, con algunos momentos de mucha actividad –algo parecido a la energía de la propia secuencia: relaja, vacía y llena, relaja, vacía y llena– Y resulta que curiosamente, mi camino era ese. Una puerta se cierra, otra se abre. Me he adaptado, y me gusta.

Han pasado muchos momentos en que el Ving Tsun (Wing Chun / Wing Tsun) se había convertido un una carga más en mi vida, y pensaba abandonarlo. Pero luego, venía y pasaba un rato tan agradable con todos mis hermanos Kung Fu, por lo que cambiaba de idea. Repito ahora lo que todos han dicho en sus charlas: la calidad humana de esta familia es extraordinaria. Al principio la idea de pertenecer a otra familia me parecía un espanto, pues tenía suficiente con la mía, pero a día de hoy estoy muy orgullosa de pertenecer a esta familia.

Me acuerdo con mucho cariño de las sesiones de los miércoles por la mañana, con la maravillosa tutela de Pedro, quién me pilotó con maestría por los aires turbulentos del Tan Chi Sau y aterricé con los hombros y el autoestima intactos, que ya es bastante. Pedro, tienes mucho Kung Fu, y has sabido darme justo lo que necesitaba para evitar que abandone esta locura que me gusta tanto, aún sin tener demasiado tiempo para hacerlo. Y a Joaquín, que no es artista marcial, sino un mago: practicando con él, hace un encantamiento para que todo parezca fácil, salga fenomenal y divierta.

En “La Vida es Sueño” Segismundo dice: “Yo sé quién soy“. Qué suerte. Yo aún no lo sé de todo, pero Si fu, tu sí sabes quién soy, y por todo lo que eso conlleva, gracias. A mi querida hija, que odia a esto, pero me quiere a mi, gracias por aguantar los días y noches que no puedo estar contigo. A mi amado marido por su apoyo incondicional y amor constante, tienes que probar esto. Y a mi adorado primogénito, compañero de esta Jornada Marcial, te animo a seguir este camino: lo que te propones lo vas a conseguir. Tengo tanto fé en ti. Os quiero.

En inglés hay una expresión, “A mind is a terrible thing to waste” (la mente es algo terrible de desperdiciar), y pienso que tenemos la responsabilidad de seguir aprendiendo y mejorándonos a lo largo de nuestras vidas. Y precisamente, la parte filosófica del Ving Tsun (Wing Chun / Wing Tsun) es lo que más me atrajo al principio. Sin embargo, en estos dos años, he comprendido que lo que imaginaba como algo esotérico, es mas bien lo contrario al esoterismo. Es lo mas sencillo y natural; somos nosotros los que complicamos todo, haciendo que nuestros comportamientos y procesos neuronales descarrilen de las vías rectas y eficientes y van tergiversando por los cerros de Úbeda. Aprender conceptos intelectuales sin explicación verbal, que a la vez tienen una expresión corporal, me parece simplemente extraordinario.

Yo no imaginaba que este lenguaje nuevo que estoy aprendiendo fuera tan rico. El Siu Nim Tau es solo el alfabeto y, aunque me olvide de una “H”, léase que mi codo haga el baile de los pajaritos, o que me cueste pronunciar el “RR” (ay! el elusivo Chung Chi!) tengo ganas que seguir aprendiendo para poder, un día, conversar con mis queridos hermanos y hermanas Kung Fu con fluidez y elocuencia.

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