Ving Tsun (Wing Tsun), Una inversión paciente

Por Luis Martín

Luis en su Acceso a CKHe titulado este texto «Una inversión paciente» como homenaje a nuestro Si Gung Leo Imamura, a quien hace tiempo oí decir, citando al profesor François Jullien, la frase: “El Kung Fu es una inversión paciente”. Recuerdo habitualmente estas palabras, tanto durante la práctica marcial como fuera de ella. Intentaré describir a continuación lo que significan para mí.

Durante el tiempo que ha transcurrido mi trayecto a través del nivel básico Siu Nim Tau del Sistema Ving Tsun o Wing Tsun he experimentado algunos cambios que son habituales en la vida de muchas personas de mi edad, sobre todo en cuanto a horarios y lugares de trabajo, a circunstancias que rodean el año escolar de los hijos, imprevistos, etc.

Antes veía estas cosas como pequeños lastres, que alineados, minaban otros intereses personales. Al final terminaba cayendo en lugares comunes como: “Ya no tengo tiempo para ir al gimnasio”, “Nunca puedo quedar con mis amigos”, o sencillamente “Las responsabilidades no te dejan hacer lo que realmente te apetece”. Y de hecho abandonaba estas actividades. El desarrollo de mi Kung Fu en Ving Tsun (Wing Tsun) a través de este tiempo me ha llevado a ver las cosas de una forma diferente.

Todos las variaciones acontecidas durante el año afectaron a mi desarrollo marcial, sobre todo en cuanto al número de veces que podía acudir al Mo Gun. Pasé de asistir tres veces por semana a sólo una de forma súbita. Aunque en un principio me sentí desanimado, poco a poco fui comprendiendo que las circunstancias, que desde luego tienen efecto en la jornada marcial de uno, lejos de deteriorarla incluso la enriquecen.

Porque el Kung Fu no empieza ni acaba en la puerta de una escuela, sino que está presente en todos los aspectos de la vida. Y si bien la experiencia marcial nos ayuda a comprender y reflexionar de forma más clara, desarrollando nuestra inteligencia estratégica a través del combate simbólico, es en la vida donde realmente ponemos en práctica y desarrollamos lo aprendido.

He comprendido que el desarrollo de mi Kung Fu no depende en tanta medida del número de horas que pueda acudir al Mo Gun (Escuela). De hecho, tengo tantas horas como tiene el día para hacerlo madurar, pero si quiero conseguirlo tengo que realizar una inversión paciente que no se vea debilitada, sino potenciada por las circunstancias de la vida. Que esto pase sólo depende de mí mismo, pero ahora tengo mejor ánimo, quizá porque mi Kung Fu ha crecido.

Este cambio ha sido clave en el desarrollo de mi experiencia durante el nivel Siu Nim Tau del Sistema Ving Tsun (Wing Tsun). Afronto el paso a Cham Kiu con ilusión, como el nivel divertido que me describen mis compañeros, pero también como una oportunidad de seguir creciendo en todos los aspectos que componen esta experiencia tan rica que es el Ving Tsun Kung Fu.