Wing Chun, Andando el camino

Experiencia de Juan Conde en el Nivel Básico del Sistema Ving Tsun, Siu Nim Tau.

 

Flor Moy Yat Ving Tsun  copiaComo ávido fan de la serie Bola de Dragón que soy, siempre había querido aprender un arte marcial. Tardé mucho en conocer el Ving Tsun (Wing Chun / Wing Tsun), pero enseguida me gustó, porque se basa en la relajación, la sensibilidad y la técnica, y no en la potencia física. Además, las ideas que subyacen en sus formas nada tienen que ver con la violencia o pelear. Y así fue cómo usé por primera vez, al menos de manera consciente, el Ving Tsun (Wing Chun) que estoy aprendiendo, sin lanzar un solo golpe.

Todos tenemos conversaciones intranscendentes, con amigos o conocidos en las que expresamos nuestras opiniones e ideas. Una mañana me enfrasqué en una de ellas con un compañero de trabajo. Pero se volvió tan acalorada, que casi era ya una discusión. Yo no estaba seguro mis argumentos, pero eso no me impedía insistir en ellos una y otra vez.

Pero para poder entender el final de esta historia, primero debo poneros en antecedentes. Mi carácter controlador y mi alta exigencia para conmigo mismo, han marcado mi aprendizaje en el Ving Tsun. Mi terquedad en querer hacer las cosas a mi manera, me hace forzar mucho cuando practico con los dispositivos asociados. Tiendo a querer suplir con fuerza lo que me falta en técnica. La de mis compañeros es más refinada que la mía y cuando pierdo la concentración y hago el bruto, sólo consigo cansarme. Entonces ellos siempre me dicen:

Cuanto más tenso y duro te pones tú, más relajado y blando estoy yo y más fácil me resulta resolver la situación.

Dicho esto, volvamos a mi relato. Yo notaba que la conversación iba subiendo de tono poco a poco y no quería que algo tan tonto, me llevara a enfadarme. Me di cuenta de lo absurdo de mi postura ya que, en el fondo, yo no estaba seguro de lo que decía y mi compañero podía tener razón y además él también se estaba empezando a enfadar. De repente, en mi mente recordé:

cuanto más duro, más blando

Inmediatamente cambié mi forma de llevar la conversación. Empecé dar lugar a sus ideas y él empezó también a relajar su tono. Reconocí mi falta de conocimientos al respecto y él me explicó todo lo que conocía sobre el tema. Enseguida volvimos a bromear y la situación se solucionó por si sola.

Me gustó comprobar cómo pude recuperar el control de una situación que se estaba descontrolando, con un pequeño ajuste por mi parte. En el Ving Tsun como en la vida, los pequeños detalles son siempre los que marcan la diferencia.

Buscaba una afición y encontré un denso Sistema de Kung Fu lleno de tradiciones y costumbres de la cultura china. Y aunque no entienda muchas de ellas y algunas incluso me incomoden, debo reconocer su enorme calidad.

 

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